2017-12-15
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Silkateatro andante… por ella misma.

 

 

 

 

13087720_10154126523994254_1567128789929502389_nUn día está celebrando el aniversario de existencia de algún centro cultural independiente o alternativo; otro, está encarnando al Quijote o a Molière frente a decenas, acaso centenas, de adolescentes; otro más, o su noche, está bailando y cantando tangos en algún bar o restaurante con la eterna complicidad de Tanicho, esté donde quiera que esté; otro, por su voz hablan las voces de mujeres que fueron pioneras en luchar por igualdad en derechos y oportunidades; otro, su Quijote habla con el público de la hermana república de Cuba como, antes o después, lo hizo o hará con el del muy lastimado norte de este país igualmente herido. ¿Su nombre?: Silvia Káter.

He visto, con preocupación, que existe más producción escénica destinada a públicos infantiles y de adultos, que la pensada y planeada para la franja comprendida entre los 12 y los 20 años de edad –responde cuando se le pregunta qué la lleva a enfocar gran parte de su trabajo a estudiantes. Por eso, desde 1990, como parte de compañías teatrales, o de manera individual, y de modo constante, he destinado un alto porcentaje de mi actividad escénica al público joven: estudiantes de secundarias, preparatorias y universidades constituyen el segmento de público que más me interesa, para colaborar en su formación. Sin pretender enseñarles desde una postura de pretendida sabiduría, sino lanzando preguntas, intentando ponerme en sus propios zapatos, y desbaratando preconceptos. Me he acercado y he convocado a colegas que están tan convencidos como yo de nuestra responsabilidad, como adultos, en la procuración de la convivencia a través de las artes escénicas, a fin de intentar contribuir al desarrollo de la sensibilidad de las y los jóvenes, y hacerlos partícipes y constructores de un mundo que nos enriquezca intelectual y emocionalmente, que nos interese y nos signifique una fuente posible de bienestar.

Molière y el Quijote. Dos personajes emblemáticos de la literatura y el teatro universal. ¿Cuál ha sido para Silvia la diferencia o puntos de encuentro de trabajar estas dos obras? Habiendo sido concebidas con tanto tiempo de distancia entre una y otra, ¿qué le representa esto?

Molière y Don Quijote, efectivamente, son los personajes principales de dos de las obras que más he presentado: Molière por ella misma (Molière par elle-même), de Françoise Thyrion, y Don Quijote, Historias andantes, con dramaturgia de Roberto Azcorra, Raquel Araujo y mía.

Por un lado, estoy convencida de que Molière es uno de los más grandes teatristas de la historia, ya que no sólo fue un dramaturgo prolífico de excelencia sino que, además, fue un actor importante, director de escena (a pesar de que en su tiempo no existía ese oficio formal, como tal), promotor del teatro, y un hombre valiente que se atrevió a enfrentarse a cualquier obstáculo, incluso al propio rey de Francia, con el propósito de defender sus ideas y su trabajo. Fue un hombre y un artista muy coherente, ya que su pensamiento y su acción siempre estuvieron honestamente relacionados. Así, fue capaz de criticar los graves vicios y defectos humanos, tales como la soberbia, la hipocresía, la superficialidad, la lambisconería y oportunismo, la avaricia, etcétera. Por todas estas razones, me parece que es un modelo, un ejemplo. Y, en Molière por ella misma, se presenta como un ser libre, que causa una inmediata empatía con los y las jóvenes.

Por otro lado, Don Quijote es un icono mundial, ejemplo de valentía, idealismo, templanza, fortaleza, constancia en la lucha por la justicia. Gracias a sus características y contrastes, y a su temperamento intrépido a pesar de su fragilidad, también es capaz de provocar simpatía entre los públicos jóvenes.

La distancia en el tiempo, en la producción de estas dos obras, no ha significado nada más que una confirmación de la vigencia de estos clásicos, y de la necesidad de acercarlos a los y las estudiantes, de manera constante.

A la maestra Silvia Káter se le conoce también como una excelente promotora y gestora cultural. Podría decirse que no hay ningún joven adulto meridano que habiendo estudiado en alguna de las preparatorias públicas y/o privadas de la ciudad no haya visto una obra de o con Silvia Káter. ¿Cómo ha sido ése ir y venir de las tablas, ora actriz, ora promotora?

Si debo resumir en una palabra mi vida en esos campos, diría: retos. Desafíos. Comencé en 1988 a formar parte de una compañía independiente: El Tinglado, después de haber estado en la Compañía del Ayuntamiento y posteriormente en la del Estado. En El Tinglado unimos voluntades de manera multidisciplinaria, con un gran sentido de autonomía y de organización, pero también con bastantes carencias y con un alto grado de espontaneidad. Fue una experiencia que duró casi una década. Allí aprendí a combinar lo artístico con lo organizativo y lo administrativo. A conocer, a fuerza de golpes, probando y errando, la delicada red que se construye diariamente entre todos los miembros de una compañía, entre los creadores y el personal técnico y de apoyo, la relación con proveedores, con prensa, y, sobre todo, la preocupación y ocupación en la ardua tarea de ir formando públicos.

Menuda gestión. Escribir cientos de cartas para darnos a conocer y para solicitar apoyos, y obtener contadas respuestas. Discutir, y a veces aceptar con resignación, formas de usar y distribuir los dineros. Escuchar, respetar, defender criterios y puntos de vista. Acordar y no acordar. Difícil pero muy enriquecedor, sin duda. Ha sido muy interesante, a veces satisfactorio, a veces muy duro, pero siempre muy formativo. Tratar, en equipo, de generar productos escénicos nuevos y originales, atraer públicos, conservarlos y ampliarlos, mantener un equilibrio económico, precario pero posibilitante, buscar fuentes de financiamiento para producir, perseverar sin decaer, intentar liderar sin imponer, procurar relaciones de respeto con instituciones y empresas, defender con uñas y dientes que lo artístico esté siempre por encima de lo utilitario o funcional, ha sido un arduo trabajo.

¿En qué momento Silvia Káter decide ser, también, Silkateatro Andante?

Desde 1998 decidí convertirme en gestora y productora de obras teatrales dirigidas especialmente a público joven. Descubrí la enorme satisfacción de colaborar en la siembra (en las mentes y en los corazones de los estudiantes de secundarias, preparatorias y universidades) del interés y gusto por el teatro. Desde entonces, de manera autogestiva, he llevado a los más variados auditorios, en Mérida, en municipios y en estados vecinos, obras adecuadas para esos públicos. Con sudor y lágrimas, pero sobre todo con mucha alegría de poder ser y hacer lo que me fascina, aprendiendo y picando piedra día a día, y tratando de aportar desde una conciencia artística, ética y social. Pero, a pesar de tanto tiempo de estar en esto, el nombre de Silkateatro Andante nació apenas hace unos cuatro años. Ésta es la descripción:

Silkateatro Andante es una organización ubicada en Mérida, Yucatán, que se encarga de crear, promover y difundir eventos que abarcan las artes escénicas, los medios audiovisuales y la literatura, llegando a diversos públicos, fundamentalmente a estudiantes de 12 a 24 años de edad, con el fin de contribuir a su formación integral, su acercamiento y sensibilización hacia las Artes, y generar en ellos un espíritu más amplio, tolerante y humanista. Todos los espectáculos que se llevan a escena son “andantes”, capaces de viajar y de convertir los espacios tradicionales y alternativos en escenarios, con toda la magia que sea posible.

¿Ha habido algún proyecto largamente soñado por Silvia Káter que quisiera llevar a la escena?

Nunca he participado en una obra de William Shakespeare. Me encantaría. Otro proyecto que me gustaría llevar a cabo sería formar parte de un montaje escénico original, desopilante, con lenguaje ficticio (grammelot). Bueno, hay muchos proyectos y sueños más…

¿Cómo fue y cómo ha sido para Silvia Káter el llegar, el ser y el estar en México como mujer, como actriz, como productora de otro país?

Me he adaptado sin grandes inconvenientes. Latinoamérica tiene muchos puntos en común, desde Argentina hasta México. Además, creo que las personas que nos dedicamos a las artes escénicas nos comunicamos en lenguajes similares que nos asocian de una manera natural… con todo y a pesar de nuestras diferencias de origen.

También el hecho de haberme dedicado al tango desde el escenario, me ha permitido recuperar raíces, unir mi pasado a mi presente.

¿Cuáles son las obras más recientes que ofrece Silkateatro Andante?

Nada humano nos es ajeno, espectáculo teatral y musical sobre los derechos humanos… y los torcidos inhumanos, bajo la dirección de Miguel Ángel Canto; Don Quijote, Historias andantes, teatro para una actriz y un mundo de objetos, dirigida por Raquel Araujo, en coproducción con La Rendija, y El Siglo de las Mujeres, espectáculo acerca de las luchas por la equidad de género y los logros desde el Primer Congreso Feminista mexicano, en Yucatán, en 1916, también en coproducción con La Rendija y dirigida por Raquel Araujo.

Una de las promotoras más activas de la Red Alterna ha sido Silvia Káter; de hecho, por su voz habló la Red Alterna en la segunda edición del Congreso Nacional de Teatro, en San Luis Potosí, en el 2016. ¿Por qué es tan importante para ella éste articularse en red?

Es parte de mi sentido de vida: confío, tengo esperanzas en la posibilidad de sumar voluntades, tratar de ubicar comunes denominadores, luchar por la unión, con respeto a la diversidad. Creo que es más fácil destruir que construir. Separar que juntar. Dispersar que agrupar. Por eso creo que es un verdadero desafío intentar cotidianamente alcanzar lo difícil: la suma, la multiplicación, la coexistencia pacífica. El encontrar puntos de confluencia, luchando contra la corriente.

Mérida es Capital Americana de la Cultura por segunda ocasión; para Silvia Káter, la actriz, la promotora y gestora cultural, la maestra, ¿qué retos y qué oportunidades significa esta capitalidad para la comunidad escénica yucateca?

Todavía no tengo claro en qué nos beneficiará realmente, de manera contundente, a la comunidad escénica de Mérida, esta capitalidad. Hasta el momento lo que he visto es que hay un amplio programa anual de eventos, algunos enormes, otros modestos, pero no sé si exista un plan de inclusión de l@s artistas locales, en el sentido formativo y de proyección. No conozco si hay una política de reforzamiento profesional, de intercambio con l@s artistas y técnic@s visitantes, de búsqueda de una visualización social de l@s artistas meridan@s, en nuestro medio y hacia otras regiones de México y de América. Y no hablo solamente de convocatorias para apoyos a proyectos, sino de algo mucho más amplio, una verdadera búsqueda de avance en la calidad de las artes escénicas, una decisión de abarcar mucho más allá del folklore y de lo trillado, y un reconocimiento a l@s trabajadorxs escénic@s de nuestra ciudad.

La voz de las y los espectadores comienza a habitar el patio de butacas. Es tiempo de permitir, entonces, que la voz de los personajes que cada noche visitan a la maestra Silvia Káter hagan lo propio. Mientras tanto: tercera llamada, tercera llamada para comenzar…

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